ARCHIVO DEL CARNAVAL DE BOLLULLOS PAR DEL CONDADO · DESDE 2008

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El domingo de piñata en la historia del carnaval de Bollullos

Artículo ENCHUFATÉ YA Nº I · págs. 18-19

Toda fiesta, por muy abierta que sea, tiene un orden que la regula, una tradición que la enraíza socialmente y la hace perdurar en el tiempo. Porque la tradición es precisamente eso, la capacidad del ser humano de adaptarse al presente, sin perder una serie de elementos que lo anclan a sus orígenes.

Y el carnaval, como hecho social, también ha experimentado cambios, pero siempre basándose en una serie de elementos tradicionales. Uno de ellos es su calendario cambiante y dependiente del católico, ya que es el miércoles de ceniza el que articula los hitos centrales de la fiesta, el domingo de carnaval (el inmediatamente anterior) y el domingo de piñata (el primero de Cuaresma).

Y esto no quiere decir, ni mucho menos, que sea una festividad religiosa. Sencillamente es la forma en la que hace siglos las sociedades cristianas occidentales decidieron tomarse un alivio carnal, antes del rigor y abstinencia de los tiempos cuaresmales. Porque el carnaval simboliza eso: la lucha eterna entre un pagano, jovial y pecador Don Carnal y una vieja, beata y recatada, Doña Cuaresma.

Y por supuesto, el carnaval de Bollullos se ha configurado desde que hay constancia en torno a esos días claves. Tomando una especial relevancia el domingo de piñata durante la prohibición impuesta por el Franquismo ya que, durante esas décadas, el carnaval sigue vivo en la mayoría de las calles de nuestro pueblo a través de los juegos infantiles de las piñatas o los tarros. E, incluso, con la actitud valiente de dos mujeres, la Tobira y la del Chiva, que durante ese día se disfrazaban y corrían a escondidas de casa en casa, acabando muchas veces entre los muros de la antigua cárcel.

A esto hay que unir la existencia al menos de tres documentos en nuestro mermado Archivo Municipal que así lo certifican:

El primero es un bando del 25 de febrero de 1933 en el que el alcalde de entonces recuerda lo que las ordenanzas (que se han perdido) marcaban para esta festividad: “Solo se permitirá el uso del disfraz en los días de Carnaval y en el llamado Domingo de Piñata”.

Los segundos son muy curiosos, ya que se tratan de sendos carteles de dos festejos taurinos celebrados en 1921. El primero, el 6 de febrero, domingo de carnaval, era una representación cómica; y el segundo el domingo 13 de febrero, en el que aparece el epígrafe de corrida de piñata. Huelga decir que el día 9 fue el miércoles de ceniza.

Por último, se conservan varios telegramas en el que el Gobernador Civil recuerda a las primeras autoridades locales de la Dictadura que por el Decreto del 3 de febrero de 1937 el carnaval quedaba prohibido en todo el territorio bajo control de los Nacionales, haciendo referencia expresa al marco temporal que estamos tratando.

En definitiva, es ese primer domingo de cuaresma en el que un afligido Don Carnal intenta robar unos días de fiesta a la vieja Dama, la base y la raíz de la una fiesta laica que se recupera formalmente en 1984 (realmente no se perdió entre las clases populares), y que, con escaso rigor, se cambió hace unos años, primero al jueves de piñata y luego a la conclusión del carnavalito (algo que considero que habría que modificar, impulsando de nuevo la finalización de esos días festivos con la ruptura en todas las calles engalanadas de nuestras queridas piñatas).

Una fiesta siempre debe avanzar, pero sin olvidar las raíces sobre las que se asienta

Porque el domingo de piñata es, junto con la coplilla del ‘Día de los Chorizos’, el hilo histórico que conecta a “Acostita” o al “Realista” con las mujeres valientes que se disfrazaban en los años del carnaval clandestino y a las actuales generaciones de carnavaleros. Una fiesta siempre debe avanzar, pero sin olvidar las raíces sobre las que se asienta y que nos permiten defender su idiosincrasia frente a debates externos e interesados que pretender moverla.

FELIZ CARNAVAL 2025

El domingo de piñata en la historia del carnaval de Bollullos
Foto del carnaval de Bollullos publicada en el libro de Diego Martín

Juan Félix Camacho Pérez, investigador de la historia local

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