Las banderitas
Las banderitas de colores tienen un origen muy antiguo. Se han usado desde tiempos remotos como símbolo de identidad, espiritualidad y celebración en diversas partes del mundo.
En Asia, especialmente en países como Tíbet, Nepal o India, las banderas de oración tibetanas se cuelgan desde hace más de mil años en montañas y templos para que el viento lleve mensajes de paz, compasión y buena fortuna.
En muchos pueblos de América, como México, también las banderitas de colores tienen una fuerte tradición. Bien conocida es la tradición mejicana de los banderines de papel picado de colores como adorno festivo en fiestas patronales, Día de Muertos, ferias o carnavales.
En Europa encontramos como antecedente de las banderitas, los estandartes, banderines y guirnaldas que en la Edad Media se colgaban en mercados y celebraciones religiosas. Hoy en día, como es el caso del carnaval de Bollullos, las banderitas de colores se usan de forma decorativa en fiestas populares (ferias, circos, carnavales).
En carnaval las banderitas cobran un especial simbolismo. Los colores vivos representan la ruptura con la rutina y refuerzan la atmósfera de libertad y caos divertido invitando a la fiesta. Cada color es distinto, pero juntos forman una decoración armónica, es la unión de la comunidad en una celebración colectiva. Hacen de conexión con lo popular. Están hechas de materiales sencillos y reutilizados, cuelgan sobre la gente, manifestación del carácter comunitario y accesible del carnaval.
Rebujina, rebujina
Según la RAE el término rebujina significa alboroto, bullicio de gente del vulgo. Una palabra que nada más escucharla nos evoca carnaval. ¿Quién no conoce esa cancioncilla que todos cantamos incansablemente durante el carnaval?
Su origen lo encontramos en la canción de un juego infantil antiguo muy jugado en Cádiz donde los niños corrían buscando un lugar o hueco donde meterse.
La canción que acompañaba a dicho juego fue adoptada por el carnaval. Desde allí, a través de sus puertos, viajó a Isla Cristina, y de ésta, llegó hasta Bollullos. Dicha canción infantil decía así:
“Rebujina, rebujina,
cada uno por su esquina.
Rebujó, rebujón,
cada uno a su rincón”.
El 3×4
El típico compás del carnaval gaditano tiene su origen en la tradición popular y marinera de Cádiz, un ritmo de influencias de las músicas de ida y vuelta como las habaneras, el tanguillo o los ritmos afrocaribeños.
Este compás se conoce como 3×4 pero en realidad es un engaño rítmico, no es un 3×4 de libro como el de un vals. En realidad, suele escribirse en 4×4 con acentos marcados en tres partes, lo que da esa sensación particular. Es decir, son tres apoyos rítmicos dentro de un compás de cuatro tiempos, de ahí el nombre de 3×4. No porque sea un compás ternario (tres tiempos en cada compás), sino porque en la práctica se oyen tres golpes claros y uno débil (casi fantasma) dentro del ciclo de cuatro.
En los cafés cantantes del s. XIX ya se documenta ese patrón en cuplés y tangos populares. El carnaval lo hizo suyo y se convirtió en el característico compás de comparsas y chirigotas.
El popurrí
El popurrí es la pieza final del repertorio de agrupaciones consistente en parodias, coros de canciones conocidas y otros ritmos populares enlazados con gracia. Esta pieza musical empieza a fijarse en el carnaval de Cádiz a finales del s. XIX. Era el mayor momento de trasiego entre la costa onubense y Cádiz, produciéndose así, un fuerte intercambio cultural a través de sus puertos. Marineros y estibadores, iban y venían, y con ellos la música y sus tradiciones.
Algunas fuentes afirman que el popurrí pudo originarse en Isla Cristina puesto que se conoce que ya en ese momento se hacían allí composiciones de canciones enlazadas. Otros en cambio que el intercambio era mutuo. Cádiz tenía sus parodias y cuplés e Isla Cristina lo reinterpretó a su manera devolviéndolo luego al otro lado de la costa como composición enlazada. En resumen, la influencia de ida y vuelta y el gusto común por la música satírica es evidente, existiendo fundamentos para decir que el popurrí, tal y como lo conocemos hoy, tiene su semilla en el carnaval isleño.
Mardi Gras
El Carnaval de Nueva Orleans, conocido como Mardi Gras (Martes Negro), es una de las celebraciones más emblemáticas de Estados Unidos y uno de las fiestas carnavalescas más peculiares del mundo. Esta festividad llegó a Luisiana en 1699 con exploradores franceses, mucho antes de que Nueva Orleans existiera como ciudad. Aunque los festejos comienzan varias semanas antes, su día grande es el día anterior al Miércoles de Ceniza.
La organización del carnaval recae en los krewes, grupos que preparan desfiles con enormes carrozas, bailes de máscaras y espectáculos en las calles. Una de las tradiciones más populares es el lanzamiento de collares de cuentas y objetos desde las carrozas, mientras que el King Cake, un pastel típico con una figura escondida en su interior, marca la convivencia en fiestas privadas.
Otra de sus expresiones más singulares son los Zulu, conocidos por regalar cocos pintados a mano, y los Mardi Gras Indians, que desfilan con trajes elaborados inspirados en las comunidades nativas. Además, existe la peculiar regla de que quienes participan en las carrozas deben llevar máscaras para mantener el espíritu misterioso de la festividad.
El Mardi Gras es una mezcla vibrante de historia, música, disfraces y cultura, que convierte a Nueva Orleans en un escenario de celebración mundialmente reconocido.
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