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Juan Luis Castaño: «Hay que trabajar por la unión de todos los carnavaleros»

Entrevista ENCHUFATÉ YA Nº I · págs. 16-17

Juanlu, como todos lo conocen en el pueblo, subraya que la vuelta de La Tizná “es muy necesaria” para conseguir que el carnaval de calle vuelva a ser nuestra seña de identidad.

A sus 63 años y al borde la jubilación, Juan Luis Castaño ha vivido más tiempo en el carnaval que fuera de él. “Llevo 40 años en el carnaval”, comenta emocionado, una experiencia que le atribuye una capacidad de análisis de esta fiesta sin par. Destaca que “hay que fomentar la unión de todos los carnavaleros y el carnaval de calle porque es nuestra seña de identidad. Cuando yo empecé había 23 calles”. Añade que tendrían que crearse más peñas, “como existía antes” y termina con un sueño: “volver al cine España”.

Felicidades por el reconocimiento.

Estoy contento y satisfecho porque amo el carnaval. Ya yo me veía que me iba a morir sin este reconocimiento. Siendo honesto conmigo mismo, a todo el mundo le gusta que después de una trayectoria de casi toda una vida, te reconozcan lo que tú has hecho porque, además de mi trabajo, he colaborado mucho de forma altruista. Son 40 años dedicados a esta fiesta a la que amo porque es la fiesta de la libertad.

La gente joven no es tan consciente de lo que significa eso. Han nacido y crecido en libertad y en el carnaval de Bollullos.

El carnaval fue una seña de identidad de la democracia. Empecé en 1986 de la mano de Francisco del Valle, Pilar Mosquera y Diego Valderas. Hice la primera muestra de carnaval con ellos cuando aún no estaba Jaime Oliveros. Recuerdo que esta muestra fue amenizada por el grupo de teatro Sarmiento en el cine España y ya estaba yo allí. De hecho, todo empezó antes, en 1984, cuando nos disfrazamos de Pierrot un grupo de personas en la puerta del Bohemio de la calle Lepanto el sábado de carnaval. Fuimos pioneros; fue un logro por la libertad pero, también, fuimos muy castigados por la gente porque al principio sentó fatal, hasta nos insultaban con frases como “esos maricones ahí vestidos”. Eso lo sufrimos por recuperar el carnaval y todo fue gracias a Francisco del Valle; gracias a él empezó todo y tenemos carnaval en Bollullos.

Todo empezó en 1984 gracias a Francisco del Valle. Al principio, hasta nos insultaban pero teníamos claro que el carnaval era la fiesta de la libertad

Perfil carnavalero

Juan Luis Castaño: «Hay que trabajar por la unión de todos los carnavaleros»

Experiencia carnavalera: He estado en todos los frente durante 40 años: letrista, regidor y presentador de la muestra, decorador, organizador, miembro de Los locos…

¿Agrupación o calle? Lo que nos hace diferentes es la calle porque es nuestra seña de identidad.

¿Comparsa, chirigota o cuarteto? Chirigota y cuarteto.

Tu mejor recuerdo: Mi recuerdo es el cine España. Eso me ha llevado a lo más increíble del carnaval. Ese templo fue un sueño. Para mí sería un lujo volver allí.

La vena carnavalera te viene de… No me viene de nada más que de las vivencias con Francisco del Valle, Espina, Anamari y la gente del grupo de teatro Sarmiento que me hicieron vivir el carnaval como la fiesta de la libertad durante mi juventud.

Lo mejor del carnaval de Bollullos: El carnaval en todas sus facetas.

Lo peor de nuestro carnaval: La desunión.

Tantos años dan para mucho. Has estado en todos los frentes del carnaval.

Llevo más años de mi vida en el carnaval que sin estar y nunca he faltado. He sido regidor en mi querido cine España, letrista de cuartetos como el cuarteto de la boda o el de San Sebastián, presentador en el cortijo y en la casa de cultura, he disfrutado mucho decorando calles o, por ejemplo, decorando las casetas que se ponían en María Auxiliadora y en los caños…

Trabajo y placer, todo junto en el carnaval para ti. ¿Cómo analizas la evolución de la fiesta a lo largo de todo este tiempo?

Para mí, ha evolucionado en unas cosas mejor que en otras. Yo creo que nos hemos confundido queriendo ser Cádiz poniendo el foco en la excelencia de las agrupaciones. Nosotros teníamos que haber potenciado mucho más las calles y menos el teatro porque las calles nos hacen diferentes, son nuestra esencia. Cuando yo empecé había 23 calles y eso era maravilloso; era una eclosión de alegría: la calle Dolores, la calle Jazmín, Lepanto…

Otra cuestión negativa es el afán por la excelencia de las agrupaciones. Los grandes poderes musicales se quedaron con toda la gente que hacía el carnaval del principio que era maravilloso y que estaban en agrupaciones humildes sin guitarra, tan solo con un bombo como Las chochonas o La humilde cortijera.

Esta gente hacía un carnaval de calle maravilloso que se perdió. Se organizaba hasta partidos de fútbol femenino en la calle Odiel donde nos hartábamos de reír con todos los vecinos de la calle y de todo el pueblo.

Pero también veo cosas positivas que se han conseguido a lo largo del tiempo como los disfraces que han mejorado mucho, la categoría musical y vocal de todas las agrupaciones… que a mí me encanta pero si eso ha costado que mis calles, de 23 calles que eran la gran ilusión del carnaval con esa marea de mujeres tan humildes, todo el mundo disfrazado… ese día de la comitiva que era memorable, y ahora se ha convertido en un botellón andante al igual que el desfile en el que antes llevábamos coreografías y todo el mundo, agrupaciones y grupos callejeros, iba haciendo tipo…

Lo que quiero decir es que se ha tirado mucho por aumentar la calidad de las agrupaciones y el gran carnaval de calle que teníamos se ha dejado morir.

Hay mucha añoranza en tus palabras…

Yo he estado en todos los frentes del carnaval y antes, había una unión entre todos los carnavaleros, agrupaciones y calles, que ahora se ha perdido. Por ejemplo, he estado en la peña Los locos desde el año 92 hasta que se disolvió de Fallera, de Marisol, de angelito negro… Salíamos de la peña al alba pero aquello no era solo la peña sino que había una unión de todos los carnavaleros, agrupaciones y calles. El sábado que terminaba la muestra dábamos una serenata todas las agrupaciones unidas e íbamos cantando por todas las calles. Era maravilloso.

Y ¿qué decir del cine España? El cine España ha sido el templo del carnaval. Cuatro noches llenas y el gallinero era mágico. Todas las agrupaciones en unión. Ahora no hay unión. Terminan de cantar y se van a los solares. Antes, todas apoyaban a todas y salíamos a las calles todas juntas.

Hay que recuperar a la gente sencilla que ponía el corazón en esta fiesta y hacía grande el carnaval de calle

Desde tu experiencia, ¿qué le dirías a los que hoy trabajan por esta fiesta?

Que hay que conseguir que el carnaval no sea tan individualizado, que fuera más colectivo, todo más unido; todo el mundo por y para el carnaval como antes, que conseguimos que el carnaval fuera la voz del pueblo humilde, sencillo y maravilloso. Insisto, con La humilde cortijera, Los monaguillos…

A esta gente más humilde se ha ido dejando de lado buscando una excelencia que se ha llevado por delante a la gente sencilla que ponía el corazón por esta fiesta.

Juan Luis Castaño: «Hay que trabajar por la unión de todos los carnavaleros»

Son muchos los retos a los que se enfrenta La Tizná en su nueva andadura.

El resurgimiento de La Tizná es maravilloso porque el ayuntamiento tiene muchas fiestas. La Tizná es necesaria. Ojalá fuéramos capaces de crear más peñas de carnaval como Los tiruletas, Pata negra, Los locos… para que todos remen en el mismo sentido. Viva el carnaval y viva la libertad.

Texto: Elena Oliveros Martínez · Fotos: Alberto Domínguez

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