Lo que no se ve desde el patio de butacas: bambalinas, ensayos, talleres y nervios antes de que se abran las cortinas.
(1) La purpurina, la magia del carnaval, el veneno de cada febrero. Comparsa 1, 2, 3… duerme, 2024. Foto: Christian Lagares.(2) Ensayando hasta el final. Calentando voces ya entre bambalinas; nunca es suficiente ensayo para que todo salga perfecto ante el público bollullero. Foto: Christian Lagares.(3) La comparsa, entre bambalinas. Momento del grito de guerra “¡esas niñas, oe!” previo a la apertura de cortinas para la actuación en la muestra de carnaval 2024. Foto: Christian Lagares.(4) Diana Carrasco, en los momentos previos a la apertura de cortinas para la actuación de la comparsa 1, 2, 3… duerme en la muestra de carnaval 2024. Foto: Christian Lagares.(5) El carnaval es mucho más que una fiesta; es convivencia y familia. Las hermanas García Cano, Ana y Lucía, en un momento del ensayo general abierto de la comparsa. Foto: Christian Lagares.(6) El amor en el carnaval: un beso de ánimo, serenidad y confianza ante el inminente inicio de una actuación en la muestra de 2024. Alba Camacho y Alejandro Carrellán, en un momento de intimidad justo antes de actuar. Foto: Christian Lagares.(7) Cuarteto Las cosas hay que verlas onde hay que verlas, 2017. La imagen habla por sí sola. Un cuarteto que nos hizo reír y disfrutar de la fiesta del carnaval. Es el momento justo de la actuación en el que se descubrió los pocos pelos que tenía la señora. ¡Los pillé! Foto: Leonardo Camacho Cruz.(8) Chirigota Los juegos del hambre, 2017. La fotografía es un fortuito resbalón en plena actuación de hace unos años, poco les pasa jajaja. ¡Chirigota en pleno apogeo! Foto: Leonardo Camacho Cruz.(9) Alejandro Alcántara y…, en la confección del tipo de Los okupas, 2024. La complejidad de los tipos requieren el talento de más de un artista. Todo está pensado y medido al detalle. Foto: Christian Lagares.(10) Confección del disfraz de la chirigota Los okupas, 2024. Los detalles marcan la diferencia. Foto: Christian Lagares.(10) Ana Sastre, rematando uno de los disfraces de Los okupas, 2024. Foto: Christian Lagares.(11) El taller de Ana Sastre durante la confección del disfraz de la chirigota Los okupas, 2024. Un momento en la intimidad de la artista; la soledad de la creadora, la responsabilidad a la espalda de rematar con un disfraz el trabajo de todo un grupo: música, letras, escenografía, meses de ensayo… y, finalmente, la guinda: el disfraz, distintivo máximo del carnaval. Foto: Christian Lagares.(12) Romancero Me cago en el colón, 2024. El romancero volvió hace unos años para quedarse. Los ensayos en el escenario también son necesarios pero entre los privilegiados, un reducido público en las primeras actuaciones a puerta cerrada, todos los detalles se guardan con sumo recelo. Foto: Christian Lagares.