
Hace 40 años, la explosión vecinal que supuso el regreso del carnaval después del franquismo causó un movimiento social en la localidad provocado, en la mayoría de los casos, por las mujeres de las numerosas calles que se vistieron de carnaval en los incipientes años de nuestra fiesta más popular.
30 calles se adornaron en 1985, siendo los vecinos y sobre todo vecinas, los que decidieron convertir sus espacios privados durante todo el año, en ágoras públicas donde se cantaba, reía y socializaba con paisanos que llegaban desde otros rincones de la localidad, para ofrecer el trabajo de meses en forma de coplas, parodias, disfraces o tipos, y música y letras, creadas especialmente para febrero. El hecho de que la mayoría de agrupaciones fueran mixtas propiciaba que hubiera un cierto “feeling” entre las mujeres de las agrupaciones con las vecinas de cada calle, favoreciendo el gran arraigo que tuvo el carnaval en las décadas de los 80 y 90.
La apertura política y social de los ayuntamientos democráticos propiciaron asimismo, el contacto directo entre los políticos de la ciudad, alcalde y concejales que les acompañaban para inaugurar las calles, con los vecinos de cada una de ellas, que veían cómo sus gobernantes se mezclaban entre los personajes, que habitualmente se disfrazaban para recibirlos y agasajarlos.
Pero, ¿cómo se adornaban las calles, cómo se vestían, quiénes eran los protagonistas de aquel trabajo que se convirtió en muchos casos en una tradición social que perdura hasta nuestros días? Sobre todo eran mujeres las que se encargaban de idear el “tipo” de cada año. Holandesas, Chinos, Zíngaros, Brujas, Payasos, Presidarios, Hawaianos, Colegialas, Mafiosos… y una gran lista que armoniza con cada calle que se ha venido vistiendo de carnaval desde 1984 hasta la actualidad.
Durante semanas, las vecinas sobre todo, se reunían en alguna casa, bodega o solar de la calle, después de comer y “recoger la cocina”, tarea femenina por entonces, e incluso en muchos casos todavía hoy en día, para ir confeccionando los distintos elementos que servirían para adornar la calle. Recortar y coser banderitas, componer figuras decorativas con cartón, plástico, telas, listones de madera,… todo artesanal, consiguiendo, en la mayoría de los casos, verdaderas y efímeras obras de arte.
Hay que destacar también que en aquellos primeros años, la mayoría de los vecinos que participaban de esta forma en el carnaval, además de vestir la calle realizaban carrozas que recorrerían la localidad el día del Desfile. En esta tarea participaban de forma más directa el género masculino, al igual que en el montaje de los distintos elementos decorativos de las calles. Tiraban los alambres, colgaban las banderitas, pintaban los bordillos de las aceras, arreglaban y montaban los remolques de los tractores con los adornos realizados previamente, etc.
Entonces, en ese momento, se paraba el tiempo, y todo era algarabía, música, risas, coplas, color, ingenio, picaresca… CARNAVAL
Cuando llegaba la comitiva municipal, encabezada por el Alcalde, los concejales y una charanga, formada por numerosos integrantes de la Banda Municipal, la calle se convertía en un animado jolgorio, mezclándose los integrantes de la misma, todos disfrazados, con la comitiva, que a su vez vestían diversos disfraces, que en la mayoría de los casos reflejaban el tipo al que ese año se dedicaban las carnestolendas. Entonces, en ese momento, se paraba el tiempo, y todo era algarabía, música, risas, coplas, color, ingenio, picaresca,…CARNAVAL. Las mujeres entonces, otra vez las mujeres, sacaban sus especialidades gastronómicas: potaje de garbanzos, croquetas, tortillitas de bacalao, un poco de chacina de la última “matanza”, higaditos o “asaduritas” de pollo,… y todo ello, regado con nuestros mejores caldos, de los que, ahora sí, se encargaban de escanciar los hombres. Este día se institucionalizó como “el Día del Alcalde”, siendo actualmente el día más participativo de nuestro carnaval.
Esta diferenciación de roles entre la mujer y el hombre, evidentemente traído aquí a posta, deja bien claro el paso del tiempo, las costumbres y el machismo existente no hace muchos años en cualquier sociedad rural de nuestra geografía. Y aunque en estos 40 años hemos avanzado, todavía nos queda mucho por hacer. Por supuesto, en esa conquista tenemos que estar todos.
En la actualidad, la forma de adornar o vestir una calle ha cambiado y se ha adaptado a los tiempos, no sé si con mejores o peores resultados, pero claramente distinto a los primeros años. Las calles ahora son reuniones de amigos, compañeros y conocidos que se encuentran cada año alrededor de un solar o bodega para disfrutar del carnaval. Antes se echaba una hucha o se ponía una cuota mensual donde participaban la mayoría de los vecinos, hoy en día en esa cuota participa por lo general el grupo que durante el Carnaval de Calle recibirá a las agrupaciones inscritas. Hay menos romanticismo en las calles, hemos pasado de lo tradicional a lo pragmático, a lo fácil, como decía aquel.
La paulatina desaparición de calles con solera como Dolores, Rocío, Lirio, Mercedes, Niebla, El Patio, Velázquez y Pilar, que junto con el Barrio formaban el tridente callejero mas demandado por las agrupaciones, ha llevado al Carnaval de Bollullos a reinventarse. La pérdida de la generación de mujeres que le dio vida a las calles en los 80/90 fue el detonante para que nuestras calles (30, 32, 24,…en aquellos años), hayan pasado a las 8/9 calles adornadas en esta década.
Pero, aunque los tiempos y las formas hayan cambiado, no podemos olvidar lo esencial, el papel fundamental de la mujer en nuestro carnaval, siendo en la mayoría de los casos la verdadera protagonista de la fiesta. Afortunadamente, la mujer es hoy en día una parte importante de nuestra fiesta. Las agrupaciones femeninas o la integración de mujeres como voces relevantes en los grupos masculinos vienen desempeñando un rol significativo, dando calidad y calidez a nuestro carnaval. En este carnaval tendrán su más que merecido homenaje. Hagamos entre todos: calles, grupos callejeros, agrupaciones, Tizná y Ayuntamiento, que se sientan orgullosas de haber colaborado durante tantos años en engrandecer nuestra fiesta, de haber sido y seguir siendo, el alma de esta tradición social de nuestro Carnaval.
Josemi Camacho
Homenaje a la calle Maestra María Jesús Jiménez y a quienes hicieron historia en el carnaval de Bollullos
La calle Maestra María Jesús Jiménez ha sido durante años un referente del carnaval de Bollullos par del Condado, destacando siempre con premios de piñata gracias al esfuerzo colectivo de sus vecinos. Este homenaje va dedicado a los hombres que adornaron la calle con tanto esmero, como Eleuterio Carrasco, Alonso León Cruz, Juan de Cobo y en especial a Pedro Mateos Lagares, quien incluso estando enfermo, nunca dejó de participar. También reconocemos con cariño a Antonio “el Largo”, quién aún nos acompaña como testigo de esta gran tradición.
No podemos olvidar a las mujeres, quienes con su empuje y entusiasmo, fueron el verdadero motor para que cada detalle brillara año a año. Su trabajo y dedicación complementaron el esfuerzo de sus maridos, haciendo de esta calle un símbolo de unión, creatividad y amor por el carnaval. Gracias a todos ellos, su legado sigue vivo en esta fiesta. ¡Bollullos siempre recordará vuestra entrega y pasión!
Pepa Soto Vallejo
Relacionadas
Artículo · ENCHUFATÉ YA nº II · págs. 16-1812 años de la femenina Las NiñasLucía García Cano
Artículo · ENCHUFATÉ YA Nº I · pág. 10¿Sabías qué? (I)
Artículo · ENCHUFATÉ YA Nº I · págs. 12-13Un gigante llamado carnaval (II)Diego Martín
Artículo · ENCHUFATÉ YA Nº I · págs. 18-19El domingo de piñata en la historia del carnaval de BollullosJuan Félix Camacho Pérez