
Más responsable que adalid, más currante que figura, más carnavalera que directora. Marta Calvo se erige como la cabeza más visible de la única comparsa con voces íntegramente femeninas de Bollullos desde que en 2013 salieran por primera vez. “Queremos que dejen de mirarnos y que nos escuchen”, pronuncia con fuerza cuando denuncia la actitud paternalista con la que muchas personas se han acercado “a nosotras para decirnos cómo tenemos que hacer carnaval. Nos sigue pasando y cada vez nos molesta más. Esto está unido al hecho de que seamos mujeres”. Con el ejemplo carnavalero de su padre, de su madre y de su abuelo, Diego ‘El Correo’, hace un llamamiento a la libertad de la mujer para disponer de su tiempo “sin culpabilidad”. Solo entonces, dice, se conseguirá la igualdad real, también en el carnaval.
Este año el carnaval está dedicado a la mujer pero, en realidad La Tizná llega, al menos, 14 años tarde ya que vosotras lleváis más una década, desde 2013, haciendo este tributo femenino con vuestra comparsa. De hecho, así lo habéis cantado en muchos de vuestros pasodobles. Este año, la responsabilidad por ser mujer es mayor, ¿lo sentís especialmente este año o sentís más responsabilidad por ser mujeres siempre?
Tenemos un poco más de responsabilidad a nivel grupal por defender el papel de la mujer en el carnaval sabiendo, además, que va dedicado a eso. Más responsabilidad, sí, pero creo que, por suerte o por desagracia, al ser el único grupo femenino que hay, la responsabilidad la hemos tenido siempre, no solo este año.
¿Cómo fue esa primera vez? ¿De dónde y cómo nació aquel primer grupo?
Los inicios de la comparsa se remontan al año 2013 aunque la idea de sacarla fue en 2012 cuando yo estaba recibiendo clases de guitarra con José Cruz, el comparsista Joselito. Estando en las clases con él, yo, que soy una persona inconformista y con muchas inquietudes, le dije, a modo de broma, que por qué no sacaba una comparsa femenina para yo poder salir porque, como siempre, yo he visto el carnaval tanto de Bollullos como de Cádiz y para mí la idea de salir en una agrupación era casi un sueño. Se lo propuse y Joselito me dijo que si yo buscaba el grupo y lo ensayaba, él me escribía y me componía las letras y la música. Al día siguiente yo ya tenía grupo. Fue así como surgió la comparsa.
¿Recuerdas al principio alguna barrera, algún impedimento, algún comentario o alguna sensación, positiva o negativa, relacionados con el hecho de que fuera una agrupación de mujeres?
La verdad es que recuerdo sensaciones muy positivas porque la gente estaba muy volcada con el grupo ya que, según creo, la comparsa fue la primera íntegramente femenina en voces. Ya sabemos que en Bollullos había habido chirigotas femeninas, incluso habían participado mujeres en comparsas mixtas pero una comparsa íntegramente cantada por mujeres, la nuestra fue la primera. Así que el primer año, recuerdo que las expectativas con nosotros eran muy bajas.
Quizás esto provocó que, cuando salimos la gente se volcara mucho con nosotros. Incluso recuerdo a niñas que no pertenecían al grupo cantando con nosotras por las calles. Nos encontramos vídeos de niñas, por ejemplo, de La Palma (porque uno de los años estrenamos allí) que les encantaba y se disfrazaban como nosotras… La sensación en los dos o tres primeros años fue muy muy buena.
Quiero pensar que la incorporación plena de la mujer en el carnaval, en las agrupaciones, no es una moda; quiero pensar que esto solo es el principio

Con respecto a esos inicios, ¿cómo ves la evolución del público con vosotras? ¿Cómo ha cambiado todo desde entonces en relación a la inclusión de la mujer en el “cartel” de agrupaciones?
A lo largo de los años, se ha ido creando un pensamiento crítico o no sé si con respecto a la comparsa o acerca del papel de la mujer en las agrupaciones pero sí creo que se han generado ciertas actitudes y comentarios hacia la comparsa bastantes feos. Me refiero a comentarios del tipo “es que siempre vais de guapas” cuando no creo que ese comentario se le haga a una comparsa de hombres (que también siempre van de guapos porque es verdad que la estética es algo que se cuida mucho en la comparsa, o sea, que la estética no es algo exclusivo de la comparsa de las mujeres pero a nosotras sí se nos echa en cara que busquemos esa estética bonita). O, por ejemplo, que siempre tengamos un buen comentario con respecto a “qué bonito lo hacéis”, “qué guapa vais” pero nunca o muy pocas veces tengamos un buen comentario con respecto a las letras cuando creo que sí que tenemos letras muy buenas y muy cuidadas; comentarios del tipo “es que os falta fuerza porque las comparsas de los hombres suenan más fuerte". No se nos puede pedir lo mismo porque una comparsa de mujeres nunca va sonar como una de hombre; de hecho, no debe sonar como una de hombres: tenemos otro timbre, otras cualidades vocales diferentes… En esa línea, hemos escuchado muchos comentarios.
En cuanto a las actitudes, siempre hemos comentado el hecho de que todo el mundo se permita corregirnos y opinar sobre lo que tenemos que hacer. Yo no me imagino a una persona entrando en el ensayo de la comparsa del Bandeja, por ejemplo, o la chirigota del Calibre y diciendo “mira, creo que tendríais que hacer esto así, o quitar esto, o por qué no hacéis esto…”. Pues esta licencia siempre se ha tenido con mi comparsa tanto en momentos de ensayos como después de una actuación cuando, en muchas ocasiones el comentario ha sido “¡qué bonito pero yo creo que deberíais hacer tal cosa”. Eso es algo que hemos tenido siempre pero a medida que han avanzado los años y que nos hemos consolidado en la autoría de la comparsa, cada vez nos ha molestado más. Creo que esto es algo que está unido al hecho de que seamos mujeres y que, por supuesto, sigamos siendo niñas porque como se nos conoce es como la comparsa de las niñas pese a que todas somos ya muy adultas. Es verdad que empezamos siendo muy niñas; al principio, algunas componentes tenían 16 años, pero hemos crecido, ya no somos niñas pero nos siguen tratando igual.
Siempre se han permitido la licencia de decirnos lo que tenemos que hacer incluso ahora que estamos consolidadas en autoría de música y letra
¿Tienes algún mentor o mentora, persona de inspiración, maestro o maestra?
Creo que en el carnaval de Bollullos, al igual que en todos los carnavales de la provincia, bebemos del carnaval de Cádiz. Esta es nuestra inspiración y este es el origen y el motor de todo lo que podamos crear. Concretamente, podría decir que nos puede inspirar cualquier cosa de los grandes autores como Martínez Ares, Bienvenido; y en letras, igual. Si nos venimos a lo local, es verdad que yo me he criado con mi padre en la comparsa de Santiago El Conejo. Así que lo que he podido aprender lo he aprendido de ahí igual que entiendo que soy carnavalera porque se me ha inculcado y lo he visto en mi familia, en mi padre y en mi madre desde que era chica.
Sí es cierto que no he conocido a mi madre en agrupación pero sí que ha salido antes de yo naciera y aquí viene el gran problema de las comparsas femeninas: la mujer siempre está supeditada a la crianza de hijos o a la dedicación a la familia mucho más que el hombre. Esto es una realidad que sigue siendo así aunque intentemos luchar para que no lo sea. El claro ejemplo de eso es mi madre: ella salió en agrupación hasta que nació mi hermano. Ya después no volvió a salir más. Sin embargo mi padre sí siguió saliendo en agrupaciones. En definitiva, mi padre y mi madre son mi inspiración más cercana y los que han plantado la semilla para que después yo haya querido ser carnavalera activa y directora de una agrupación.
¿Cómo has evolucionado tú como directora y, también, como mujer carnavalera?
Como directora creo que mi evolución ha sido muy significativa. Al principio, la autoría de la comparsa la tenía José Cruz y la dirección era una codirección entre los dos. A partir del segundo año cuando empezaron a escribirnos personas externas a la comparsa, fue cuando yo ya asumí el papel de directora con mucha más responsabilidad y que ha ido creciendo hasta ahora que ya, además de la dirección, la autoría también es de componentes de la comparsa en su totalidad. Los autores somos Alejandro, Alba y yo.
Personalmente, en cuanto a mí como mujer en el carnaval he evolucionado mucho en la conciencia de lo importante que es que la mujer participe en el carnaval y que la mujer no se conforme con ser siempre una mujer consorte en el carnaval; yo quiero ser protagonista y creo que he sido cada vez más consciente de eso con los años. Al principio fue un capricho, la novedad por hacerlo pero luego, cuando me planteaba no salir, veía que si no salía, no había agrupación femenina.
Desde tu punto de vista, ¿qué retos se nos platea en el futuro a la mujer carnavalera?
Los retos siguen siendo los mismos: por supuesto, tener más participación en la cara visible del carnaval y no en la sombra. Sabemos que la mujer ha estado siempre en costura, en calles, en grupos callejeros… con un papel fundamental pero esa cara no se ha visto. Creo que como punto número uno hay que visibilizar esa cara. Como punto número dos: participar en la cara que sí se ve que es la parte de las agrupaciones. Tenemos que estar ahí porque se nos tiene que escuchar.
Y hay un punto muy importante también que es el de permanecer en lo que ya se ha conseguido. Yo me siento responsable en no dejar que desaparezca la agrupación femenina que hay. De hecho, si alguna vez me planteo no salir, siempre dejo esa idea de lado por la responsabilidad de que siga habiendo un grupo femenino. Y la mujer que participa en grupos masculinos igual: que no se pierda esa inclusión. Y después de todos estos propósitos, lo más importante es conseguir que se nos escuche, que se nos deje de mirar y que se nos escuche porque es tan difícil que se dé importancia a lo que decimos en vez de a lo que enseñamos.
Nuestro gran propósito es que se nos escuche, que no solo se nos mire. Que no nos hagan mendigar atención, que nos la merecemos
Cumplís 12 años con un nuevo tipo, la mendiga, ¿puedes avanzarnos algo?
Lo que puedo avanzar es que es un tipo necesario y que viene a reivindicar precisamente lo que he dicho antes: que a la mujer se nos tiene que escuchar. Nos da igual que no nos miren, queremos que se nos escuche, que eso es lo importante. Esto es lo que puedo avanzar en cuanto al tipo: que no nos hagan mendigar atención, que nos la merecemos.
Para el futuro, un ruego, un reto, ¿alguna reivindicación feminista en el contexto del carnaval?
De cara al futuro, nuestro reto es que consigamos igualdad en la participación de la mujer en el carnaval, que haya un reconocimiento real hacia el trabajo artístico que hace la mujer y que se deje de menospreciar la figura femenina, sobre todo, en las agrupaciones. Se nos trata como si jugáramos en una liga aparte, como si no hiciéramos lo mismo. Este es el mayor reto, que esto cambie. Por otro lado, creo que hay un reto también a nivel un poco más personal: para que haya más agrupaciones femeninas, la mujer tiene que intentar dejar de sentirse absolutamente responsable del cuidado de la familia y de la casa. Sé que esto lo digo desde un punto de vista muy cómodo porque yo no soy madre pero creo que hasta que la mujer no se sienta libre no habrá igualdad real y, solo entonces, la mujer podrá disfrutar de su tiempo libre y podrá disfrutar de hacer carnaval sin culpabilidad.
Perfil carnavalero

Experiencia carnavalera: 12 años.
¿Agrupación o calle?: Agrupación. Es con lo que más disfruto.
¿Comparsa, chirigota o cuarteto?: Comparsa. Me identifico mucho más tanto con el perfeccionismo en música y letra de la comparsa como con la parte estética.
Tu mejor recuerdo: Cantar con mi padre en la comparsa del año pasado.
La vena carnavalera te viene de… De mis padres y, si tiro un poco más para atrás, la vena me viene del padre de mi padre que era el director de Las chochonas, Diego ‘El Correo’, Diego Calvo Hermoso.
Lo mejor del carnaval de Bollullos: La cantidad de carnavaleros que hay, tanto haciendo agrupaciones, como las calles, como de artesanos… Nuestra riqueza carnavalera es increíble.
Lo peor de nuestro carnaval: El no apoyo del ayuntamiento, actualmente sobre todo. A lo largo de la historia el carnaval de Bollullos ha sido mucho más rico porque tenía mucho más apoyo. De unos años a esta parte, cada vez tiene menos apoyo y eso hace que tengamos que ir siempre a contracorriente.
Texto: Elena Oliveros Martínez · Fotos: Alberto Domínguez


